Mis manos echan de menos tu espalda, la que mis dedos acariciaban cada medianoche.
Mi boca, echa de menos la tuya, y mis labios ya no sonrién si no eres tú la causa.
No entiendo cómo terminamos evitando miradas, tampoco sé cómo lo hiciste, pero mis ojos al llorar todavía preguntan por ti; que alguien me lo explique que aún no he encontrado una respuesta, aunque qué me vais a decir a mí que no sepa yo ya, que te fuiste y no volverás, pero dejo siempre la puerta entreabierta por si quieres entrar.
viernes, 29 de noviembre de 2013
jueves, 14 de noviembre de 2013
Vuelve a por mí.
No sé si te sigo queriendo como al principio, pero sigo pensando cada día y cada noche en lo que ocurrió. Eso que no sé si pudo llamarse amor o error. Es verte y joderme la vida, un poquito más, pero qué manera de hacerlo tan bonita. Y qué bonito parece todo cuando empieza y qué horrible cuando acaba, y se queda ahí, sin saber del todo si te has ido o no. Te juro que quiero no acordarme más de ti, nunca más, pero se me olvida intentarlo. Eres una herida abierta, (y no veas como sangra), que no quiero curar. Puede que sea un poco masoca; y es que en esto del amor, a veces, lo somos. Quizá es porque nos gusta rememorar las cosas que tuvimos con alguien, los momentos buenos y malos, porque de esa manera nos hace acordarnos de lo que somos hoy.
sábado, 14 de septiembre de 2013
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Oigo que comentan que los mejores comienzos vienen de los peores finales, y yo, peores finales no habré tenido muchos pero me vale con uno, así que a ver si este invierno se queda conmigo alguien, para abrazarme y prestarme su chaqueta, para ver películas juntos, para preparar chocolate caliente, para reírnos, para comprar regalos, para pasar calor y frío, para besarnos, para acariciarnos, para sentir la respiración entrecortada de su cuerpo mientras suena de fondo nuestra canción favorita, para todo eso que, bueno, ya sabéis, suelen hacer las parejas en invierno.
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Cuando te voy recordando menos, apareces otra vez, te vuelvo a ver, ahí, y a la mierda todo, me vuelvo a derrumbar por dentro pero por fuera tengo que aparentar que no me ha afectado verte, como si fuera tan fácil, y no es lo peor, lo peor es que cuando nos vemos nos miramos como si fuésemos dos desconocidos, dos extraños; me duele, duele hacer como si nada de todo esto que pasamos, como si nada de nuestra pequeña historia hubiera pasado y, es una destrucción, una autodestrucción a mí misma. Cuando te veo sigo andando y agacho la mirada. Cuando te veo me entran ganas de salir huyendo, de llorar y no parar, de ir y pegarte por todo el daño causado, pero también me entran ganas de abrazarte, sí, pero es que lo deseo con tantas ganas..no sabes cuánto.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Que yo duerma contigo, que tú no duermas sola.
'Después de la tormenta siempre llega la calma' o eso dicen. A ver si fuera verdad, y por una vez después de este tormento que hay en mí llegara la calma, con alguien que me dijera de ir despacio, de ir lentos, de besarnos más lentos aun e ir aumentano la presión, esa que sube desde mis pies hasta tu boca.
Que llegue esa persona por fin, y que el mundo se pare, como dicen los enamorados.
Que mis besos sean tu desayuno y tus caricias mi despertar.
Que llegue esa persona por fin, y que el mundo se pare, como dicen los enamorados.
Que mis besos sean tu desayuno y tus caricias mi despertar.
sábado, 24 de agosto de 2013
Hasta siempre.
El problema es que me dijo 'adiós' cuando yo no había aprendido a despedirme o no quería. Que te digan que le olvides es demasiado fácil, y ponerlo en práctica no tanto. Que duele, como astillas en la piel, el verle y saber que ya no está, que quizás nunca estuvo pero eso te ayudaba a sobrevivir o al menos intentarlo, qué se yo; si quizás nunca aprendí lo suficiente como para no sufrir, pero pienso que nadie aprende nunca a enamorarse sin hacerse daño.
sábado, 10 de agosto de 2013
Fuiste, y lo importante ha sido eso.
El olor de tu colonia. El sonido de tu risa. El sabor de tus besos. El roce de tus sábanas. El aire que entra por tu ventana. La unión de nuestros dedos, como si nuestras manos estuvieran hechas para encajar perfectamente; porque sigo pensando que, en realidad, hemos nacido para estar juntos. Aunque no podamos, no por mi parte, sino por la tuya. Esa tarde, aquella tarde, la tarde, la mejor que tuve contigo; siempre la recordaré porque por mucho que hayamos pasado, yo volvería a repetirla una y otra vez. Porque no consigo sacarte de mi cabeza, no sé como lo has hecho pero eres imposible de olvidar. Al fin y al cabo, fuiste, y lo importante ha sido eso.
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